Agua que nace, raíces que crecen: procesos de pedagogía territorial con niñez rural en Nariño

En la vereda Jurado, en el corregimiento de Santa Bárbara, Nariño, Colombia crecen niñas y niños rodeados de montañas, caminos de tierra y fuentes de agua que nacen silenciosamente entre las raíces del territorio. En un contexto donde el acceso a espacios de formación no siempre es continuo, también hay algo que se sostiene con fuerza, la curiosidad, las ganas de aprender y el interés por cuidar lo que les rodea. Este proceso nace de escuchar a la niñez y caminar junto a ella, entendiendo que el territorio no es solo el lugar donde se vive, sino un espacio que enseña, que cuida y que también necesita ser cuidado.
Desde una pedagogía ambiental con enfoque participativo, se han construido espacios donde niñas, niños y adolescentes aprenden desde la experiencia, recorriendo los cuerpos hídricos, reconociendo la biodiversidad, sembrando, creando desde el arte y conversando sobre lo que sienten y piensan. La intención no es solo compartir contenidos, sino fortalecer vínculos con el agua, con la tierra, con la comunidad y consigo mismos. En estos encuentros, una caminata permite comprender el origen del agua que consumen, una maceta hecha con materiales reutilizados se convierte en un ejercicio de cuidado y el diálogo abre la posibilidad de construir una conciencia ambiental que les acompañe en su crecimiento.
Este camino ya ha tenido dos encuentros consecutivos en articulación con organizaciones aliadas y la comunidad, generando participación, confianza y aprendizaje colectivo. Las niñas y los niños han respondido con interés, con preguntas y con creatividad, mostrando que estos espacios sí hacen falta y sí marcan una diferencia en contextos rurales. Apostarle a este proceso es seguir fortaleciendo capacidades desde la niñez, con una mirada territorial, cercana y construida paso a paso.
Estos esfuerzos aún son frágiles. En contextos rurales, las oportunidades no siempre llegan con facilidad, y sostener este tipo de procesos requiere voluntad, tiempo y recursos. Cada material, cada desplazamiento, cada espacio de encuentro implica un esfuerzo que hoy queremos fortalecer para no dejar este camino a medias.
