Me estafaron mientras intentaba cumplir mi sueño. Hoy necesito tu ayuda para salir adelante.
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Historia
Hola, mi nombre es Eduin. Soy colombiano, estudiante universitario y soñador incansable. Esta es la historia más difícil que he tenido que contar, pero también la más importante… porque podría ser la que me ayude a recuperar mi vida. Durante años ahorré con mucho esfuerzo para cumplir un sueño: abrir mi propio restaurante. Incluso renuncié a mi trabajo para enfocarme en mi proyecto. En ese camino, conocí a una persona que se presentó como un oficial. Me aseguró que podía ayudarme a montar el negocio, pues, según él, ya contaba con toda la infraestructura necesaria. Me mostró recibos, fotos y documentos… me habló con tanta seguridad que confié. Poco a poco me fue pidiendo dinero para supuestas remodelaciones, mejoras del local, equipos y trámites. En total, le entregué más de 47 millones de pesos que obtuve a través de préstamos en bancos y entidades financieras, creyendo que estaba invirtiendo en mi sueño. Cuando intenté visitar el lugar, siempre había excusas: que estaba en remodelación, que no se podía entrar, que había tenido un robo. Hasta que un día desapareció… y me di cuenta de que todo había sido una estafa. Intenté denunciar, pero la ley lo considera “abuso de confianza” y no como una estafa, y tampoco algo penalizable por el monto. Lo más doloroso es que no solo me robó dinero, también me arrebató mi ilusión y me dejó con una deuda que no he podido pagar. Actualmente debo más de 53 millones de pesos colombianos, entre créditos con bancos, entidades financieras y préstamos personales. A eso se sumó una emergencia médica: mi perrito tuvo un accidente grave y su operación costó otros 6 millones, que también tuve que conseguir prestados. Estoy haciendo todo lo posible por seguir adelante: regresé a la universidad, busco negociar mis deudas, intento trabajar como puedo… pero la situación es insostenible. Me llaman a diario para cobrar, amenazan con embargos y cada mes los intereses crecen más. Por eso, hoy, con humildad y el corazón en la mano, pido tu ayuda. No busco lujos. No busco caridad. Solo quiero salir de esta deuda que me está ahogando, recuperar la tranquilidad y poder construir un nuevo comienzo para mí y mi familia.
Si puedes ayudarme con lo que sea, estaré infinitamente agradecido. Y si no puedes donar, ayúdame compartiendo esta campaña.
Gracias por leerme. Gracias por tu empatía. Gracias por darme esperanza.
—Eduin

