TEMO POR MI VIDA, AYÚDAME.

Hoy decido dejar a un lado el orgullo, vencer la vergüenza y pedir una mano amiga porque me encuentro en una situación que ya desbordó mi capacidad y está apagando la vida de mi hogar.
Soy un padre de familia, profesional, y tengo una deuda que asciende a los $150.000.000. Es una cifra gigante que me aterra todos los días, pero lo verdaderamente difícil es que una parte importante de esta obligación es con prestamistas particulares fuera de la banca. Por esta razón, hoy vivo bajo un temor constante por mi seguridad, la de mi esposa y la de mi pequeña hija de tan solo 4 años. Ninguna deuda debería costar la vida ni la tranquilidad de una familia, pero hoy admito que esto nos está ganando la batalla.
¿Cómo llegué aquí?
A veces la vida cambia de rumbo y, en el desespero por sostener un hogar, uno comete el grave error de acudir a las puertas equivocadas. Entre crisis económicas, deudas que crecieron como una bola de nieve y el intento desesperado de tapar un hueco abriendo otro con intereses asfixiantes, la situación se me salió de las manos por completo. Las opciones tradicionales de la banca aquí en Colombia ya se cerraron para mí. No busco evadir mi responsabilidad, busco una salida para proteger a los míos.
Mi compromiso con el cambio
Actualmente tengo un empleo estable donde gano un salario de 2 SMMLV. Trabajo duro todos los días para sacar adelante a mi hogar, pero este ingreso, aunque cubre el sustento básico de mi familia, se queda completamente corto frente a la magnitud del capital y los intereses acumulados de esta deuda.
No solo busco pagar este dinero; quiero asegurarme de transformar mi mentalidad financiera. Por eso, estoy totalmente abierto y dispuesto a recibir asesoría y educación financiera. Reconozco que cometí errores graves en el manejo del dinero y quiero aprender a construir un futuro sólido y responsable para mi esposa y mi hija.
Ver una meta de 150 millones hace que parezca inalcanzable, pero yo no necesito que una sola persona me salve. Creo firmemente en la solidaridad colectiva.
Si 15.000 personas se unen y nos apoyan con $10.000 COP (lo que cuesta un combo sencillo de comida rápida o un par de cafés), podré saldar estas obligaciones pendientes con estos particulares y con los bancos, frenar la presión que me agobia y devolverle la seguridad a mi hogar para empezar de cero. Tu granito de arena, por pequeño que creas que es, para nosotros significa un segundo de paz.
Por estricta seguridad de mi esposa y mi hija, mantengo nuestras identidades en el anonimato; sé que lo entenderán, pues el miedo es real. Sin embargo, me comprometo firmemente a que cada peso recaudado en esta Vaki irá destinado única y exclusivamente a sanear estas obligaciones. Iré publicando actualizaciones del avance de la meta en esta misma plataforma.
Si no puedes donar económicamente, me ayudas infinitamente compartiendo este enlace en tus grupos de WhatsApp o redes sociales. A veces, un "compartir" llega al corazón de la persona indicada.
De todo corazón, gracias por no juzgar, por leer nuestra historia y por devolverle la esperanza a un papá profesional que solo quiere trabajar y proteger a su familia.
