Justicia para Laura

Esta vaca se utilizará para contratar a un grupo de abogados penalistas que prepararán un caso que se presentará ante la Corte Constitucional de Colombia. Este será el primer paso para impugnar una decisión judicial basada en la discriminación de género y abrir un debate en el seno de la rama judicial colombiana sobre la cuestión trans.
El reto también será llevar este caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y organizar una gran movilización política para que la situación de Laura se convierta en un caso emblemático en la lucha contra la discriminación sexual, de género y de clase en el funcionamiento de nuestras instituciones.
EL JUICIO
Laura fue detenida en 2010 en relación con un caso de estafa organizada. Fue condenada por asociación ilícita para delinquir, robo agravado y calificado, secuestro extorsivo y consumo de drogas, con una pena inicial de 60 años, reducida a 53 en apelación.
Parte de la información sobre los hechos que obra en poder de los tribunales se basa en el testimonio de Laura. Ella aceptó colaborar, pero debido a la negligencia de su abogado de oficio, no obtuvo ninguna remisión de la pena ni ninguno de los beneficios que se le prometieron.
Su papel en la banda estuvo claramente identificado. La utilizaban como anzuelo para atraer a los clientes a un lugar donde el resto de la banda les robaba. Laura siempre permaneció en la calle y no participó en los actos violentos. Aunque no era el "cerebro" de la operación, fue juzgada como coautora y no como cómplice, lo que habría reducido su condena a la mitad.
Sólo hubo dos testigos en el juicio. Ninguno de ellos reconoció a Laura.
De las ocho personas juzgadas en este caso, Laura recibió la condena más dura.
Los abogados consultados hoy consideran que la estrategia de defensa de su abogado de oficio fue incompetente. El cargo de secuestro extorsivo, que agrava seriamente su condena, no está justificado.
En el contexto colombiano, el secuestro extorsivo es el delito más severamente castigado. Conlleva una pena mínima de 40 años, imperdonable e incompresible, que fue diseñada para atacar a los grupos armados que recurren a estos métodos de secuestro.
Una buena defensa habría podido distinguir el contexto del delito de un contexto de lucha insurreccional, y demostrar la no implicación de Laura en los actos de violencia cometidos.
Hay muchas razones para creer que todas las partes de este juicio, tanto la acusación como la defensa, condujeron a un veredicto transfóbico.
Laura fue condenada a pasar el resto de su vida en prisión por su identidad de género.

REHACER LA JUSTICIA
En la actualidad, el único recurso legal disponible es presentar una demanda contra la decisión del juez ante el Tribunal Supremo de Justicia para anular la acusación de secuestro extorsivo y demostrar el fundamento discriminatorio de la sentencia.
Se trata de un procedimiento largo, que requiere recursos considerables y un equipo preparado para armar un caso sólido que convenza a la Corte Constitucional.
Poder ofrecer a Laura la defensa que merece sentará un precedente para todas las personas transgénero que se enfrentan a un sistema judicial que no tiene en cuenta sus realidades. Un sistema de justicia discriminatorio que sólo agrava sus dificultades en lo que a menudo es una lucha por la supervivencia.
SER TRANS EN PRISIÓN
Laura tenía 24 años en el momento de su condena. Lleva ya 13 años entre los muros del módulo de alta seguridad del centro penitenciario de la Picota, sin acceso al mundo exterior. Además de las terribles condiciones de la cárcel, ser trans le impone un doble castigo. Laura relata las constantes humillaciones a manos de los guardias, las requisas excesivas, la violencia de género que soporta a diario de la que le resulta imposible escapar.

Su única esperanza y salvación consiste en estudiar Ciencias Humanas. Empezó estudios en filosofía cuando llegó a la cárcel y ahora estudia psicología. Pero para encontrar los fondos para matricularse cada semestre tiene que librar verdaderas batallas. Actualmente es una de las encargadas del oficio de defensa de derechos humanos dentro de la Picota.
Una voz en lucha: https://www.colombiadiversa.org/carceles2017/identidad_trans.html
QUIÉNES SOMOS
El equipo de la película TRANSFARIANA
Conocimos a Laura en 2016 en la cárcel La Picota. Hicimos con ella una película sobre su relación amorosa con Jaison, comandante de las FARC, como antesala de una inédita convergencia de luchas entre la comunidad trans y el grupo guerrillero en su proceso de dejación de armas. Era la promesa de una gran historia de transformación política, social y sexual en la sociedad colombiana.

CUERPOS EN PRISION MENTES EN ACCION
Fundada en el seno de la Red Comunitaria Trans de Bogotá, esta organización lucha para que se respeten los derechos y la dignidad de las personas LGBTQ+ en las cárceles colombianas. Liderada por chicas trans, la organización ofrece apoyo moral a los presos y acompaña a las personas con identidades sexuales y de género diversas en su vida cotidiana.
Cuerpos en prisión tiene en su poder el expediente de Laura y sirve de enlace y contacto entre los abogados y Laura.
https://www.facebook.com/profile.php?id=100066378496450
https://www.facebook.com/profile.php?id=100071538730501
Juntos, esperamos que la difusión de la película y su proyección internacional sensibilice y haga conocer la situación de las personas trans detenidas, así como promover la reapertura del caso de Laura.
Para saber más sobre la película :
https://www.mujo.fr/transfariana-2/
Los fondos recaudados se utilizarán para pagar los honorarios de los abogados, apoyar el trabajo de Cuerpos en Prisión, Mentes en Acción y financiar los estudios de Laura.
No hay vakers que mostrar
